Aprende a rezar-No subestimes el poder de la oración

Aprende a rezar No subestimes el poder de la oración
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No subestimes el poder de la oración. Cuando hablo de la oración, me refiero a hablar con Dios tal como las palabras en esta página le están hablando a usted ahora. No me refiero a rezar el Padre Nuestro o una oración estándar memorizada.

El Padre Nuestro, tomado del Evangelio de Mateo, capítulo seis y versículos nueve a trece, es una oración que se utiliza en muchas organizaciones religiosas. En mi iglesia, que es presbiteriana, recitamos el Padre Nuestro durante nuestro servicio de adoración.

Antes de comenzar esta oración, Jesús dice: "Pero cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que no se ve". También dice: "Así es como debes orar". Jesús no dijo - Esto es lo que debes rezar.

Si sólo recitamos oraciones, no estamos teniendo una conversación bidireccional con Dios. Aprender a orar significa pasar tiempo hablando y escuchando a Dios.

Después de escuchar un sermón de mi pastor titulado "El secreto de la oración exitosa", todo mi concepto de la oración cambió. Me di cuenta de que podía hablar con Dios igual que hablaba con mi marido, con un familiar o con un amigo. En cualquier momento y en cualquier lugar, podía tener una conversación con Dios. Mi nueva definición de la oración era hablar con Dios, no usar un versículo de la Biblia o una oración escrita por la iglesia, era hablar y construir una relación.

5 citas bíblicas que te muestran el gran poder de la oración

Después de descubrir el poder de la oración en mi vida, cuando empecé a hablar con Dios más a menudo, asumí que todo el mundo pensaba en la oración de la misma manera. Descubrí que no era así. He aquí una historia para explicar lo que quiero decir.

Ocupaba un magnífico puesto como vicepresidente de marketing de una organización cristiana. Habíamos desarrollado un programa de compras por Internet y al por menor de última generación que, cuando la gente se inscribía a través de su iglesia y hacía una compra, un porcentaje de cada venta se destinaba a apoyar a su iglesia. Tenía un equipo de dos personas que trabajaban para mí.

Había algunos problemas dentro de la empresa y los tres no nos sentíamos bien con el rumbo de las cosas. En un esfuerzo por hacer algo al respecto, decidimos reunirnos para orar. Uno de los miembros de mi equipo era ministro bautista y el otro era de fe católica. Cuando nos reunimos para rezar, mi amiga católica preguntó cómo íbamos a rezar. Lo único que sabía era el Padre Nuestro u otras oraciones que rezaba en la iglesia. El ministro y yo nos miramos y dijimos: "Empezaremos".

Así que empezó a rezar pidiendo orientación y ofreciendo nuestras preocupaciones sobre la situación. Entonces comencé a orar y a ofrecer peticiones adicionales o a duplicar con énfasis los puntos clave de la oración anterior. La puerta se abrió y lo siguiente que oímos fue un llanto. Nuestra amiga católica había salido de la habitación para coger unos pañuelos. Volvió a entrar y dijo: "Nunca he rezado así. Ha sido precioso". Mi amiga es una católica devota, pero no había rezado, o simplemente hablado con Dios de la forma en que rezamos ese día.

La comunicación es la clave de cualquier relación exitosa. La oración es nuestra comunicación con Dios y la creación de una relación con Él. Si puedes hablar o pensar, puedes rezar. Es así de simple. Debido a que puede ser tan simple, usted puede pensar que la oración es una cosa pequeña. No lo es. Si no sabes qué hacer por alguien o cómo ayudar a alguien, reza por él. La oración es poderosa. Dios escucha nuestras oraciones.

Como en cualquier relación, la persistencia es necesaria para mantener la relación fuerte. Nuestra vida de oración necesita ser consistente y persistente. He aprendido a ser persistente en la oración a Dios. Para tener éxito en cualquier esfuerzo en la vida, la persistencia es la clave. Los niños pequeños son los mejores ejemplos de persistencia. Piden y piden y piden algo. Puede que no consigan lo que quieren, pero seguro que obtienen una respuesta. Somos hijos de Dios, así que debemos ser persistentes como un niño en nuestras oraciones.

Para aprender a rezar, simplemente habla con Dios. Expresa tu gratitud y da las gracias por lo que tienes: el aire que respiras, los talentos que te han dado, la familia, los amigos. Acoge los retos que te ayuden a crecer y a depender de Dios para salir adelante. Sé persistente en hablar con Dios. Cuando termines, quédate en silencio durante unos minutos para escuchar la guía y la visión de Dios. Reza por los demás.

Nuestro mundo puede ser bastante aterrador. En este momento hay guerra, violencia, hambre y angustia. Reza por los amigos, la familia, los seres queridos, nuestro país, nuestros militares y nuestro mundo. No subestimes el poder de la oración.

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