Meditación: Todo sobre la meditación católica

Meditación: Todo sobre la meditación católica
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Rezar implica una forma de concentración profunda del todopoderoso y, por lo tanto, puede describirse como una forma de meditación católica. Uno puede ser verbal en la oración y la devoción y o usar la mente para tener una conversación con Dios. Mientras que la oración y el culto en una reunión consisten casi siempre en alabar al Señor mediante oraciones e himnos fervientes, la oración personal es un momento de autorreflexión y consiste en mantener un diálogo bastante profundo con Dios.

La meditación católica consiste en hacer precisamente esto. Mientras que en otras formas de meditación la mente se libera de todos los pensamientos e ideas, en la meditación católica ocurre exactamente lo contrario. La mente se canaliza para concentrarse en Dios en toda su majestuosidad, lo que la convierte en un tipo de meditación católica muy proactiva.

La meditación católica es una sesión de dos partes. La primera consiste en crear el ambiente perfecto utilizando el cuerpo y la mente a través de la postura y la concentración, y la segunda consiste en el proceso real de meditación.

Postura y concentración: La forma católica de rezar es de rodillas o sentada. Se puede elegir la postura que más favorezca a la mente orante. Lo importante es saber que en ambas posturas el cuerpo se inclina para mostrar respeto y sumisión.

Una vez que el cuerpo está en posición, la mente debe estar preparada para iniciar una meditación profunda. La mejor manera de conseguirlo es concentrarse en un acontecimiento o versículo de la Biblia, o en una lectura de la liturgia, o simplemente pensar en Dios.

Pasos de la meditación católica: Colócate en la presencia de Dios. Dios está presente en todas partes y no sólo en los lugares de culto. La meditación católica consiste en invocar la presencia del Señor dentro de uno mismo, imaginando su presencia física cerca o vigilando. Este es el primer paso hacia la meditación y es importante porque ayuda a despejar la mente de todos los demás pensamientos.

Pide la ayuda de Dios. Él es el todopoderoso y el creador de todo y necesitamos sus bendiciones y su ayuda en todo lo que hacemos. Pedir la ayuda de Dios en todos los ámbitos de nuestra vida no es más que algo natural y entiende que él nunca se cansa de ayudarnos.

Meditación real: La meditación real consiste en hacer el punto o la escena de la meditación lo más realista posible, incluyendo los suspiros y los sonidos. Luego, imaginarse a uno mismo como parte interactiva de esa escena y meditar en ella.

Dar las gracias. Siempre terminamos toda la oración y el culto agradeciendo a Dios y el último paso de la meditación católica no es diferente. Agradece a Dios toda su ayuda antes y durante la meditación.

La meditación católica es diferente de otras formas de meditación, ya que se trata de reconocer y aceptar que Dios es omnipotente e implica meditar sobre ese aspecto del cristianismo.

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