Oraciones a la Virgen Nuestra Señora de Altagracia

Oraciones a la Virgen Nuestra Senora de Altagracia

La Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey es quizás la estructura mariana más importante de la República Dominicana y también la más visitada no sólo por los turistas, sino también por los propios dominicanos. Se construyó en el lugar donde se cree que apareció la Virgen María.

Nuestra Señora de la Altagracia es considerada la madre protectora y espiritual del pueblo dominicano, la patrona de todo lo que es América Latina. Se le dio el nombre de Altagracia porque nadie más que Ella, que es la Madre Dios, puede darnos a sus hijos un mayor número de gracias.

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Situada en la calle principal y en el centro de la ciudad de Higüey, la actual basílica fue inaugurada por el Dr. Joaquín Balaguer (1974-1978). La puerta de entrada es de bronce chapado en oro de 24 quilates. En la parte superior del enorme edificio se encuentra el campanario con 45 campanas de bronce, el mismo material utilizado para la puerta. Al entrar se nota inmediatamente la planta de cruz latina, pero lo más importante de la Basílica es la imagen de Nuestra Señora de la Altagracia en el altar dedicado a la Patrona de la República Dominicana.

El cuadro de Nuestra Señora de la Altagracia mide 33 cm de ancho y 45 cm de alto y, según los expertos, es una obra temprana de la escuela española pintada a finales del siglo XV o principios del XVI. El cuadro de la Virgen de la Altagracia es un icono. No hay un elemento, un color, una relación que no tenga un significado preciso. También es uno de los pocos cuadros del mundo impresos en oro puro. Muestra una escena de la Natividad donde la Virgen adora al Niño Jesús en una cuna. Fue restaurado en España en 1978, ya que el tiempo, el humo de las velas y las caricias de las manos de los devotos lo habían alterado considerablemente, haciéndolo casi irreconocible. El marco que lo sostiene es la mejor expresión de la orfebrería dominicana. Un artista desconocido del siglo XVIII realizó esta maravilla de oro, piedras preciosas y esmaltes, probablemente utilizando algunas de las joyas que los devotos habían ofrecido a la Virgen en señal de agradecimiento.

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La tradición dice que la gente va allí a pie en peregrinación. En la noche de la vigilia desfilan familias, parejas y peregrinos, grupos de amigos y la iglesia, destacando los que hacen penitencia. La construcción de la basílica, que duró de 1954 a 1971, parece haber tenido lugar en el mismo lugar que una aparición mariana, pero hay varias versiones, una de las cuales se remonta incluso a Cristóbal Colón.

Monseñor Juan Pepen en su libro "Dónde floreció el naranjo" cita el testimonio de Juan Elías Moscoso en 1907 quien cuenta de un colono español que vivía hace más de tres siglos, en la ciudad de Higüey y vendía ganado, por lo que siempre viajaba a la ciudad de Santo Domingo. Según cuenta Juan Pepen en su libro "El Padre" en uno de sus viajes a Santo Domingo, sus dos hijas le pidieron un encargo: la mayor le pidió que comprara vestidos, cintas, encajes y otros complementos de las mujeres, mientras que la menor sólo le pidió que le trajera la imagen de la Virgen de la Altagracia, ya que la había visto en un sueño.

Para todos era extraño, ya que nadie había oído hablar de una Virgen así. El padre de las niñas, a pesar de preguntar a todo el mundo, incluido el propio arzobispo, no pudo encontrar la imagen. Al pasar por el pueblo de Los Dos Ríos, pasó la noche en casa de un viejo amigo. Mientras cenaba con él, también se hospedó un viejo viajero que escuchó la historia de la misteriosa imagen y de la pena de su padre por no poder encontrarla. El anciano desenrolló entonces un pergamino y mostró la Imagen de la Virgen de la Altagracia y se la dejó al vendedor de ganado para su hija, desapareciendo misteriosamente al día siguiente. Así, el padre pudo entregar los regalos a sus hijas y a la más joven le regaló la famosa imagen al pie de un naranjo que aún se conserva, a pesar de los siglos, y que ahora se encuentra en el lugar del antiguo santuario de Higüey.

También se dice que la propia Virgen se apareció en el naranjo; y así la encontramos en el mosaico creado por un artista de San Pedro de Macorís, Said Musa. Algunos historiadores y pastores de la Iglesia católica dicen que todo comenzó el 12 de mayo de 1502, cuando el obispo de Santo Domingo García Padilla ordenó la formación de una nueva parroquia en la localidad de Higüey, a la que los hermanos Trejo, Alonso y Antonio, llevaron la sagrada imagen de la Virgen de la Altagracia desde Plasencia, localidad de la comunidad autónoma de Extremadura, en España. De hecho, fue en la localidad extremeña de Siruela donde la Virgen se le apareció a un campesino en un árbol, de ahí el nombre de Alta Gracia venida del cielo.

Su fiesta es el 21 de enero, y al ser día no laborable muchos creyentes devotos de su Virgen acuden a su Basílica para venerarla, procedentes de todas las partes del territorio dominicano, incluidas las islas. Como muestra de la fama de este santuario podemos decir que al menos 3 de cada 10 mujeres en la República Dominicana llevan el nombre de Altagracia y en el pasado también se le daba a los hombres si nacían en sábado o simplemente en enero.

Algunos historiadores dicen que la fiesta oficial de Nuestra Señora de la Altagracia es el 21 de enero, porque es cuando tuvo lugar la batalla de la Sabana Real en la parte oriental de la isla de Santo Domingo, donde el ejército español, dirigido por Miniel Antonio, derrotó al ejército francés el 21 de enero de 1691. Y esta victoria se atribuiría a las oraciones dirigidas por los españoles a la Virgen de la Altagracia, que posteriormente decidieron celebrar en este día concreto del año.

Pero el historiador Alejandro Paulino Ramos, dice que el culto a la Virgen de la Altagracia comenzó a mediados del siglo XVI, en la zona de Santo Domingo alrededor de la ciudad de Higüey y el día de culto era el 15 de agosto, porque en esa fecha fue traída la imagen por primera vez a la isla, en realidad al ser la fiesta de la Asunción no se quisieron superponer las dos fechas y por eso se decidió para el 21 de enero.

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