Oraciones que hacen Milagros

Oraciones poderosas que hacen milagros, te sorprenderá leer en estas poderosas palabras la bondad amorosa del Señor Jesucristo. Dios verdadero, enviado desde el seno eterno del Padre Todopoderoso al mundo para absolver los pecados, redimir a los afligidos, liberar a los encarcelados, reunir a los caminantes, conducir a los peregrinos a su casa; tener piedad de los verdaderamente arrepentidos, consolar a los oprimidos y afligidos.

Haz que me absuelvas y me liberes a mí, tu criatura, de la aflicción y la miseria en la que me encuentro, pues me has dado el género humano de parte de Dios, el Padre Todopoderoso. Con tu preciosa sangre has comprado maravillosamente el paraíso para nosotros creando una paz completa entre los ángeles y los hombres.

Señor, hazme un instrumento de tu paz donde hay odio, lleva el amor donde hay ofensa, lleva el perdón donde hay discordia, lleva la unidad donde hay duda, lleva la fe donde hay error, lleva la verdad donde hay desesperación, lleva la esperanza donde hay tristeza, lleva la alegría, y donde hay oscuridad, lleva la luz.

Oh, Maestro, permíteme que no busque tanto consolar como consolar, que no busque tanto comprender como comprender, que no busque tanto amar como amar, porque el hombre recibe dando, por el perdón es perdonado, por la muerte es resucitado a la vida eterna. Por eso, Señor, haz que tu paz, tu misericordia y tu gracia brillen sobre mí, ablandando y apagando toda la ira que mis adversarios han albergado contra mí, como hiciste con Esaú. Quitándole toda la enemistad que había contra su hermano Jacob.

Señor Jesús, hoy quiero que seas mi vida personal con todos mis bienes, sella mi salvación con tu preciosa sangre, sella mis sentimientos para que todos mis afectos queden cubiertos, sella mis angustias con tu sangre para que pueda estar seguro de las respuestas a mis necesidades, y sella mi corazón para que no pueda entrar ningún espíritu de amargura, rencor, tristeza o miedo.

Extiende tu brazo y tu misericordia sobre mí, Señor Jesucristo, y sé digno de librarme de todos los que me odian y envidian, como libraste a Abraham de la mano de los caldeos, tu hijo, Isaac del cumplimiento del sacrificio, José de la tiranía de sus hermanos, Noé del diluvio universal, Lot del fuego de Sodoma, Moisés y Abraham y el pueblo de Israel del poder y la esclavitud de Egipto.
De la esclavitud de Egipto, Dam de los tormentos del infierno, Pedro de las olas del mar y Pablo de las celdas de la prisión.

Sellaré mi voluntad con tu sangre para que siempre esté dispuesta a hacer el bien, sellaré mi mente para que sólo entren los pensamientos que me permitan alcanzar la alegría, la paz, y así cambiar mi forma de vida, Sellaré mi cuerpo con tu sangre Señor, para que tenga salud, protegido del pecado y de la enfermedad, del adulterio y de los accidentes que me han ocurrido, para que toda herida que aún me duele, la sanes con tu sangre.
Bendito, sello mi presente, para que todas mis actividades sean cubiertas por tu sangre protectora, sello mi futuro, para que mis planes y diseños sean guardados de todos los ataques y todas las influencias del maligno; también sello a mi familia, a mis seres queridos y a mis amigos, para que los proteja.

Oh Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, ven pronto en mi ayuda con tu encarnación, nacimiento, hambre, sed, frío, calor, trabajo y aflicción, con saliva, saliva, saliva, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor, dolor.
por el sufrimiento, por los escupitajos y las bofetadas, por los azotes y la corona de espinas, por los clavos y el vinagre, por la lanza que te atravesó el pecho y por las siete palabras que dijiste en la cruz.

Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen, pues salvo el ladrón que fue crucificado contigo, te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso, luego al mismo padre Dios, Dios, por qué me has abandonado, luego a tu madre mujer, ahí está tu hijo, luego a tu discípulo, ahí está tu madre demuestra que te preocupaste tanto por tus amigos, luego dijiste tengo sed porque; querías nuestra salvación y la de las almas santas que estaban en el limbo. Entonces dijiste a tu Padre: Encomiendo tu alma en tus manos, y finalmente exclamaste que todo estaba cumplido, porque todo tu esfuerzo y trabajo habían terminado.

Me creaste de la nada, me redimiste, me conoces, me diste tu santa fe, me fortaleciste contra las tentaciones del diablo y me prometiste la vida eterna.
Así que, por favor, con todo esto, y con tu descenso al infinito, tu gloriosa resurrección, los frecuentes consuelos que has dado a tus discípulos, tu milagrosa ascensión y la venida del Espíritu Santo, ayúdame en todas las necesidades por las que estoy pasando en este momento.

Entonces haz tus peticiones con mucha fe, y te recomiendo que las dejes por escrito para que tengan aún más fuerza, porque si las dejas por escrito, tienen aún más fuerza. Por todo lo que mi Salvador se compadece de mí todos los días de mi vida, y te pido, amado Jesús, que envíes a tu santísima madre del eterno auxilio para que esté presente en mi casa y en mi trabajo, y que me acompañe el arcángel San Miguel y su coro de nueve ángeles, San Gabriel y San Rafael, gracias Señor, porque tú eres el guardián que nunca duerme.
gracias Señor, porque eres el guardián que nunca duerme, gracias Señor por tu preciosa sangre, porque gracias a ella somos guardados de todo mal, tu sangre los hace invisibles, bendito y alabado seas por siempre Señor y tú Arcángel Miguel, Santo de Cristo, protégeme en la última batalla para que no perezca.

 

 

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