Rosario a San Antonio de Padua

Rosario a San Antonio de Padua

San Antonio de Padua es un personaje sumamente importante entre los santos, sacerdotes y teólogos de la iglesia católica. Desde un inicio, cuando uno ve un poco de su historia, uno puede ver mucho de lo que lo hacía importante o resaltante en todo el ámbito católico. Con esto en mente no resulta sorprendente ver cómo es que existe el rosario a San Antonio de Padua, que puede ser rezado por cualquier persona que se considere devoto a los ideales de San Antonio de Padua, siendo una excelente manera de tener una fuerte conexión espiritual con Dios, tal y cómo San Antonio la tenía.

Tabla de Contenido()

    Historia

    Si no conoces mucho de este santo, quizás quieras aprender un poco de quién era y qué lo hace tan especial, para poder realizar el rosario con la total seguridad de que tu convicción cristiana se encuentra en el lugar correcta.

    San Antonio de Padua, quien también es conocido en algunos lugares como San Antonio de Lisboa, fue un sacerdote de origen portugués que se ordenó dentro de la famosa Orden Franciscana.

    Durante sus años de vida se consagro como un excelente predicador, y un teólogo al cual se le podía acudir en cualquier duda teológica; básicamente un gran erudito de la fe católica. Esto, hacía de él un predicar de mucha habilidad oral, una que incluso llegó a impresionar al Papa Gregorio IX.

    Su nivel de conocimiento escolástico se puede mostrar en más de sus 6 mil sermones distintos, en los cuales citaba continuamente citas de la Biblia de forma sumamente específica. Esto mismo ha hecho que se ganara el título de doctor de la iglesia. Este, siendo un título que solo se les adjudica a los más grandes conocedores de la teología católica.

    Entre sus predicaciones se pueden resaltar a menudo, pero la que hizo durante la Cuaresma de 1231 fue una de sus más famosas, siendo recordada por varios escritores o autores anónimos para que viviera para siempre.

    Su éxito absoluto fue de mano con una vida privada de lujos, como era propio de su orden, viviendo una vida sumamente ascética, durante la cual solo se enfocaba en poder propagar el evangelio de Cristo. No obstante, esto mismo lo llevaría a padecer distintas enfermedades, muriendo a la corta edad de 35 años, un 13 de junio de 1231. De hecho, hasta el día de hoy es el segundo santo que más rápido ha sido canonizado por el Vaticano, siendo el primero San Pedro Mártir de Verona.

    Su popularidad lo ha acompañado más allá de su fallecimiento, teniendo el patronazgo de montones de ciudades distintas alrededor del mundo. Más específicamente en Latinoamérica, siendo el patrono de ciudades en México, Nicaragua, Venezuela, Puerto Rico, El Salvador y muchas más.

    Por otro lado, a pesar de no haber muerto como mártir en el sentido clásico de la palabra, pero eso no le quita para nada su santidad, ya que a menudo resalta debido a su profunda fe cristiana y trato con las multitudes de personas que a menudo iban a verlo buscando consuelo, consejo o más.

    No obstante, también tuvo la oportunidad de realizar una gran variedad de milagros, de los cuales te podemos hablar sobre tres importantes. El primero es el hecho de que el mismísimo Niño Jesús lo visitaría mientras este rezaba en su habitación, mientras aún eran tan solo un fraile. Por esto mismo, es que a menudo es retratado con el Santo Niño en sus brazos o a su lado.

    El segundo milagro considerable del cual se puede hablar, es cuando tuvo una discusión con un hereje. El asunto era que Cristo no podía ser adorado, y podía ser probado. Así que el hereje puso en ayuno a una mula, y luego se le daría la opción de poder escoger entre alimento y la Eucaristía. Pero, cuando la mula fue liberada, dejo el heno a un lado para tan solo inclinarse ante la gracia de Dios, que se encontraba en la hostia.

    El tercer milagro es uno de los más recordados. Debido a que tantas personas iban a verlo por sus predicaciones, este solía hacer el servicio al aire libre, para que todos estuvieran cómodos y lo pudieran escuchar con claridad. En una ocasión en que tuvo que dejar su pequeña iglesia para comenzar con la predicación afuera, el tiempo empezó a empeorar, lo cual hizo que muchos empezaran a irse. Pero justo en el momento en que todos se iban, San Antonio de Padua llamó a los feligreses y les prometió que por más tempestuosa que fuera la tormenta que acontecería, ninguno de ellos se mojaría. Y, en efecto ninguno de los feligreses se mojó, sorprendidos de que llovía alrededor de ellos, pero ni una sola gota les caía.

    El rosario

    El Rosario a San Antonio de Padua, es uno muy particular, que a menudo es recordado en distintas iglesias, específicamente en su día. Además es uno muy hermoso.

    Pero, mucha de su particularidad se halla en el hecho de cómo está estructurado. Son 39 cuentas las que aparecen en el Rosario a San Antonio de Padua, siendo el mismo número de azotes que recibió Jesús. Asimismo, es dividido en 13 grupos de 3 cuentas, y a su vez cada uno de estos grupos es precedido por una invocación, y luego se reza un Padrenuestro antes de la primera cuenta, luego un Avemaría antes de la segunda cuenta y un Gloria antes de la tercera cuenta.

    El Rosario a San Antonio de Padua empieza con la clásica señal de la cruz y se precede por un Acto de Contrición.

    Luego, puede haber algunas variaciones, como la oración preparatoria y la oración final, pero siempre se deben de tener en cuenta las letanías y el responsorio de San Antonio.

    En todo momento es importante enfocarse en el amor a Jesucristo, el cual debe de salir del mismo corazón de cada persona que esté rezando, tratando de sentir el mismo amor que sentía San Antonio de Padua por su fe y por Dios.

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Subir

    Usamos cookies para mejorar la experiencia de los usuarios en nuestra web. Política de Cookies